
Por primera vez desde que se realizan estadísticas de este tipo, es decir, desde 1992, la Asociación Hipotecaria Española ha registrado una reducción en la actividad hipotecaria, medida en tasa interanual, en este pasado mes de julio, lo cuál ha hecho saltar todas las alarmas.
El descenso acumulado, en comparación con el mismo valor de 2009 es del 0.32%, que no es demasiado elevado, a priori, aunque sí lo es si se tiene en cuenta los dieciocho años consecutivos de subidas ininterrumpidas que inflan la sensación de vértigo que el valor de julio ofrece.
Todos los expertos coinciden en que este descenso se debe al descenso en la actividad crediticia de las entidades financieras, que desde que la crisis hiciera “saltar la banca” han cerrado el grifo del crédito, lo cuál explica perfectamente que el volumen de las hipotecas haya descendido en este mes.
Por otro lado, y haciendo una segunda lectura, cobra sentido que el primer descenso histórico se haya producido justo en el mes en el que se ha subido el porcentaje de IVA, ya que todas las compras de viviendas destinadas para el mes de julio se adelantaron al mes de junio con el objetivo de ahorrar ese 1%.
Con el paso de los meses que nos vienen podremos empezar a valorar hasta que punto este incremento impositivo ha sido crucial para el descenso de la actividad hipotecaria, o si se ha tratado de algo simplemente coyuntural y seguiremos teniendo meses de descenso.
Lo que es evidente, sin embargo, es que para que la economía española pueda recuperarse definitivamente, las entidades de crédito tienen que comenzar a abrir la mano, porque en los últimos meses incluso personas de solvencia probada y reconocida por las propias entidades se quedaban sin préstamos hipotecarios por cuestiones de contabilidad interna de las entidades.
Y es que en una economía orientada al consumo, como son todas las economías occidentales, la actividad crediticia de las entidades financieras es fundamental, ya que sin ella no se puede dinamizar la economía lo suficiente como para que tire de los sectores industriales y de servicios, generando, así, un incremento del PIB.
En cualquier caso, este dato del mes de julio pone sobre alerta a los expertos, que ahora aguardan el dato de agosto con gran expectación, porque es el que determinará la tendencia general.