Los préstamos particulares y la familia

La vida en general da muchas vueltas y en el terreno financiero también, cuando nos referimos a la gestión de nuestras finanzas personales son muy diferentes los caminos que cada familia recorre a lo largo de los años y muy distintas las situaciones de necesidad dineraria, que de manera puntual, pueden presentarse inesperadamente a familiares más o menos directos.

Como ya sabemos por anteriores artículos en esta sección Finanzas personales, la experiencia nos indica que no suele resultar muy sencilla, ni gratificante, la mezcla generada habitualmente entre el dinero y la familia. Recurrir a la financiación entre familiares de entrada puede ser una adecuada opción, para poder salir del paso en momentos de imprevista carencia financiera que precisan de una ayuda o solución de urgencia.

Los préstamos particulares entre los que se incluyen los que afectan a los familiares deben ser la última solución ante una negativa situación financiera y para que nuestros muchos lectores y seguidores tengan una mejor visión del tema vamos a destacar algunos aspectos o condicionantes previos, a la toma de este tipo de decisiones personales que pueden llegar a perjudicar negativa y seriamente la futura convivencia con algunos de nuestros seres más queridos.

  • Puede ser una opción financiera válida en primer grado: Cuando se trata de prestarse entre padres e hijos (primer grado) existe una especial afinidad directa, que de alguna manera predispone al que pone el dinero a realizar esta operación económico-emocional sabiendo su especial característica, de poder terminar al final con el muy común resultado financiero de “a fondo perdido”.
  • Con el segundo y tercer grado familiar empiezan los problemas: No es lo mismo prestar dinero a un hijo, que a un cuñado o un primo (por ejemplo). En este segundo caso, las implicaciones familiares, los posibles agravios comparativos o los recelos conyugales, pueden llegar a generar situaciones negativas o muy adversas para la normal convivencia familiar, más aún si al final por diferentes circunstancias no se termina recuperando lo prestado.
  • Las estadísticas no engañan: Es muy abultado el porcentaje de bondadosos préstamos familiares previos que pasados unos meses o años acaban en discusiones familiares e incluso en casos extremos, mediante la imposición de las correspondientes denuncias y litigios judiciales.
  • Intentar la vía de la financiación externa: En primer lugar, ante la sospecha fundada de poder llegar a tener problemas familiares se debe explorar la vía de la financiación externa, dado que no es lo mismo tratar de dinero con una empresa financiera de crédito que con familiares o amigos.

COMENTARIOS Y CONSEJOS SOBRE PRÉSTAMOS FAMILIARES

Antes de proceder a realizar la ayuda financiera que supone dar un préstamo dinerario a algún familiar o amigo deberás tener en cuenta, que además se debe hacer de manera legal y por escrito (mediante contrato privado o mejor ante notario).

Posteriormente los problemas fiscales con Hacienda también pueden aparecer para el prestamista, si no queda reflejado el tipo de interés de dicho crédito financiero familiar (se recomienda el mínimo legal establecido), dado que a veces se puede poner el 0%, lo que el fisco puede interpretar como una donación en vida que lógicamente intentará que declares y pagues.

Recuerda siempre que ante la incierta o evidente posibilidad de impago de un préstamo lo mejor es no realizarlo y así evitar otros problemas familiares anexos. Solo cuando sus miembros son equilibrados, sensatos y responsables se puede llegar a evitar que el dinero pueda dividirlos, pero sabiendo las dificultades que desde hace siglos suelen conllevar: “Los préstamos particulares y la familia”.

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La frase elegida para este artículo dice así:

Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.

Benjamin Franklin

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