A no ser que seas un Amancio Ortega, un Emilio Botín o un Bill Gates, probablemente no puedas tener ambas cosas.
Muchísima gente elige la opción de aparentar. Esto implica normalmente comprar una casa que no se pueden permitir, un coche que tampoco se pueden permitir, un montón de gadgets electrónicos, joyería y demás parafernalia que, una vez más, no se pueden permitir. Exteriormente aparentan tener mucho dinero, pero en realidad se están hundiendo en un enorme montón de deuda, apenas capaces de mantener la cabeza por encima del agua.
En este caso, la apariencia de riqueza no es sinónimo de independencia financiera. Al contrario, es sinónimo de una enorme dependencia. La gente que está en esta situación depende de su jefe para mantener su empleo. Depende de minimizar sucesos inesperados de gran calado – ya que pueden ser devastadores. Dependen del crédito, ya que tienen que hacer malabarismos con las deudas.
Eso está muy alejado de la independencia financiera. Pero desde el exterior, tiene buena apariencia.
Este tipo de gente tiene bonitas casas y coches impresionantes sin tener altos ingresos. Parece que lo tienen todo, por lo menos si sólo les echamos un vistazo, pero el estrés es muy alto. Están constantemente en la cuerda floja. Si pierden el empleo o les falla la transmisión del coche es muy probable que todo se derrumbe. Y eso da bastante miedo. La mayor parte del tiempo, estas personas hacen todo lo que está en sus manos para fingir que ese tipo de cosas no les pueden suceder a ellos, pero cuando se van a dormir saben que eso no es cierto – y se preocupan. Mucho.
Buena parte de este tipo de actitud se centra en la felicidad a corto plazo y en impresionar a los demás – dejando de lado la felicidad a largo plazo y el disfrutar realmente de la vida. Como el hábito no hace al monje, sólo se puede lograr riqueza si se pone algo más en juego que simples elementos superficiales destinados a impresionar a otros.
Puede que sea divertido en un principio, pero al pasar el tiempo se darán cuenta de todas las oportunidades que han perdido en sus vidas.
Por otra parte, podemos elegir tener dinero. Desde mi perspectiva, tener dinero significa ser todo lo independiente desde el punto de vista financiero que sea posible -que prácticamente ningún acontecimiento puede hacer que tu situación se tambalee – y tener las cosas que más amas.
Sí, esta situación tiene una desventaja con respecto a parecer que tienes dinero: no puedes tener un montón de cosas brillantes cada vez que te apetece comprarlas. Pero tiene un montón de ventajas adicionales.
- No estarás atado a tu trabajo, lo que significa que si odias lo que estás haciendo, puedes dejarlo y encontrar otro. El dinero no va a ser un problema.
- No estarás hasta el cuello de facturas. Y eso se nota mes a mes.
- No tendrás un montón de cosas que necesitan atención y mantenimiento constantes. No tendrás que limpiar una casa enorme. No te tendrás que preocupar de tu carísimo coche (o coches). Por supuesto, si alguna de estas cosas te apasiona, puedes ir tras ellas – pero si en realidad no te preocupan, no hay ninguna necesidad de tenerlas ni de mantenerlas.
- No tendrás “amigos” que te juzguen constantemente por lo que tienes.
Al final, todo se reduce a la misma cuestión: ¿quieres tener dinero o quieres aparentarlo?
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