Yo lo que quiero es pasármelo bien

Todos lo hemos pensado en algún momento de nuestras vidas. Y es normal. Las finanzas personales, a primera vista, son algo muy aburrido. Papeleo, sacrificios…

Sin embargo, gastar es siempre divertido, sobre todo cuando no tienes que pararte a pensar en qué es lo que quieres ni en cuánto dinero te puedes permitir. Es tan sencillo como seguir gastando hasta que el dinero (y el crédito) se agoten.

He pasado por esa fase, hasta el punto de tener que renunciar al uso de las tarjetas de crédito para mantener el control.

Lo que me encontré al final de ese camino fue que tenía un montón de cosas que, en realidad, ni quería ni necesitaba. Sí, tenía un teléfono de última generación y una amplísima colección de DVDs. Pero lo que en realidad quería era ganarme la vida escribiendo, estudiar filología y tener flexibilidad. Y, sobre todo, no sentir la angustia de no llegar a fin de mes.

Pero claro, me resistía a cambiar de estilo de vida. Pensaba que vivir frugalmente sería algo increíblemente aburrido porque tendría que renunciar a todas las cosas que me gustaban, ¿no es así?

Pues no. En realidad, no he tenido que renunciar a nada que me gustara de verdad. Sin embargo, conseguí pagar mis deudas y encauzar la carrera de mis sueños.

¿Dónde está la trampa?

Pues no hay ninguna.

Lo único que tenemos que hacer es algo extremadamente simple. Pararnos un momento a reflexionar, evaluar nuestra forma de vida objetivamente y preguntarnos qué elementos son realmente importantes y cuáles no. ¿Qué es lo que te va a proporcionar una felicidad auténtica y duradera en los próximos cinco o diez años?

Descubre cuál es la respuesta a esa pregunta. Si quieres, incluso puedes hacer una lista.

Con que analicemos nuestra vida a través de ese filtro, es fácil descubrir que muchas de las cosas en las que invertimos nuestro dinero no son realmente tan importantes. Por supuesto que hay algunas que sí, pero varían de persona a persona. Para mí, lo importante es tener tiempo para pasar con los míos y para leer y escribir. Eso es lo que me da sensación de bienestar.

Todo lo que realmente no importa es susceptible de ser recortado, o mantenido con un mínimo gasto. No tengo que salir a comer o cenar fuera a diario, es mucho mejor que ahorre haciéndolo en casa. No necesito papel de baño de marca, cuando los hay mucho más baratos y, además, puedo comprarlo en cantidad para ahorrar.

Si lo que valoras es salir con tus amigos, eso será mucho más fácil recortando algunos gastos en casa, como la televisión de pago, por ejemplo. Si eres un apasionado del arte, tendrás más posibilidades de dar el gran salto hacia una carrera artística si no te gastas el dinero en decorar tu apartamento (o piso) a capricho. Si te encanta viajar, podrás ahorrar para llevar a cabo viajes increíbles (sin tener que recurrir al crédito), si dejas de tirar dinero en ropa de marca ridículamente cara.

Una vez que lo hayas visto claro, el resto es sencillo. Coge todo el dinero que consigas ahorrar con los recortes que hayas hecho e inviértelo en pagar tus deudas. Y cuando esa parte de tu vida esté bajo control, inviértelo en aquello que realmente te apasione – leer, viajar, pasar tiempo con tu familia…

Pon el dinero donde de verdad importa, y te sentirás mucho mejor con tu vida sin necesidad de convertirla en un aburrimiento.

Si sabes inglés puedes leer más artículos como este en thesimpledollar.com.

One Response to “Yo lo que quiero es pasármelo bien”

  1. Obvio

    …hija mía, has descubierto la rueda…

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