Este acrónimo proviene del inglés “double-income, no kids yet”, y se refiere a las parejas, normalmente jóvenes, en las que ambos trabajan y no tienen hijos. En los últimos años se ha producido una, a veces, agria discusión sobre si la decisión de no tener hijos es inteligente o egoísta.
En realidad son discusiones un poco banales. No creo que se pueda decir de forma contundente si se trata de una actitud inteligente o egoísta sin conocer en profundidad a las personas de las que estamos hablando.
En primer lugar, los hijos son caros. Un niño medio de hoy en día puede llegar a “costar” 250.000 € o más hasta que se independiza, si es que lo hace (aunque, sinceramente, mucho de esto está ocasionado por el comportamiento de los padres). También requieren mucho tiempo, apoyo emocional y paciencia.
Algunas personas quieren ser padres a toda costa. Es un objetivo personal en sus vidas. Pasan mucho tiempo centrados en ser buenos padres. Les encanta tener buenos hijos, no solamente para beneficiar a la sociedad, sino porque les gusta ser padres.
Por lo tanto, están dispuestos a pagar el precio de serlo, porque es algo que quieren hacer intrínsecamente. Sus valores personales más profundos les dicen que involucrarse en la creación de la siguiente generación – directa o indirectamente – es una de las cosas más valiosas de la vida. Pueden darles herramientas básicas que les podrán llevar a conseguir logros más allá de la imaginación de sus progenitores.
Otras personas no tienen esa necesidad. Sus motivaciones, metas y aspiraciones están en otra parte – sus carreras, propósitos personales y otras áreas. Sin esa inclinación, tienden a ver solo los costes – que son fácilmente calculables – y no los beneficios, que son mucho menos directos a primera vista.
Creo que la mayoría de las personas está en un término medio. Ven las experiencias positivas que otros padres tienen y les gustaría experimentarlas, pero se sienten desalentados por los problemas, dificultades e implicaciones sociales de la paternidad.
Creo que si no quieres tener hijos, es mejor que no los tengas. Si piensas que los niños dan más problemas de lo que valen, probablemente no deberías tener hijos.
También pienso que si sientes la necesidad de tener un hijo, deberías prepararte para ser el mejor padre que puedas ser. Esto significa emplear tiempo para comprender quién eres, cómo controlar tus emociones, cómo educar y, lo más importante, cómo ser paciente.
El mundo necesita tanto padres como personas que no lo sean. Hay mucho valor para la sociedad en un amplio conjunto de habilidades, aptitudes y pensamientos. Ser padre es una elección noble, pero eso no quiere decir que la elección de los Dinkys no lo sea. Están tomando una decisión distinta en línea con sus valores, metas y talentos.
En resumen, creo que es inteligente seguir nuestra propia naturaleza – tanto si nos lleva a ser padres como si no – y es egoísta ignorar nuestras inclinaciones y forzarnos a ir en otra dirección. Si has nacido para ser enfermero, lo inteligente es que te conviertas en uno y lo egoísta es negar ese lado de tu personalidad. De forma similar, si has nacido sin esa habilidad, es egoísta que te fuerces a desarrollarla, y mucho más inteligente buscar y seguir tus otros talentos.
La peor cosa que ambas partes pueden hacer es no respetarse y creer que su decisión es la única correcta.
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