Una tarjeta de crédito puede ser una herramienta muy útil o un arma peligrosa. Todo depende de quién y cómo la utilice -ni la mejor tarjeta del mundo te podrá ayudar si gastas más de lo que ganas. He conocido a gente con grandes deudas debido a las tarjetas de crédito y es un embrollo que no le deseo a nadie.
No obstante, si eres responsable, una tarjeta puede ser a la vez conveniente y eficaz. En mi artículo anterior sobre tarjetas de crédito, ya hice mención al pequeño ahorro que se puede hacer pagando las compras habituales con algunas tarjetas que ofrecen estos beneficios por su uso. Son gastos que de todas formas tienes que realizar, y pagar con tarjeta puede reportar algún descuento.
Pero hay decenas (¿cientos?) de tarjetas de crédito para escoger en el mercado. ¿Cómo distinguir cuál es la mejor?
Cuando alguien me ha pedido consejo sobre esta cuestión en el pasado, nunca me he sentido cómoda a la hora de responder. En primer lugar, porque todavía no estoy del todo convencida de que tener tarjetas de crédito sea una buena idea. Y en segundo lugar, porque no tengo toda la información para decir cuál es la mejor. En todo caso, siempre es importante escoger una tarjeta que se adapte a nuestro estilo de vida:
1. Si estás endeudado a causa de las tarjetas de crédito, céntrate en las que ofrecen bajos tipos de interés (especialmente en las transferencias de saldos) –y no continúes comprando a crédito.
2. Si todos los meses cuadras tus cuentas, búscalas con una comisión anual lo más baja posible, y si es sin comisión, mucho mejor, y con un buen programa de bonificaciones. Selecciona también las que además ofrezcan un buen programa de beneficios.
3. Algunos usuarios de tarjetas de crédito tienen necesidades especiales. Si gastas mucho en gasolina, busca tarjetas que bonifiquen ese gastos. Si viajas mucho, elige tarjetas que centren sus programas de fidelización en gastos de viaje (puntos por kilometraje, alojamiento…)
Presta siempre atención a la letra pequeña. Fíjate especialmente en los siguientes puntos:
1. Que los intereses anuales por tus compras no superen el 11%.
2. Que los intereses sean también bajos en otros préstamos, como adelantos de efectivo o transferencias de saldos (en este último caso preferiblemente que sean del 0% el primer año).
3. Que en lo posible no contemplen tasas de penalización, o que éstas sean razonables. Fíjate bien en cuáles son las situaciones que desencadenan su aplicación. Más de uno se ha llevado con estas tasas una desagradable sorpresa.
4. Algunos bancos eliminan el período de gracia usando una facturación de “dos ciclos”. Huir de este tipo de tarjetas es lo mejor.
5. Que no tengan comisión anual.
Nunca elijas una tarjeta simplemente por sus ofertas de bienvenida o porque te hagan descuento en tu tienda favorita. Lee todos los términos y condiciones detenidamente y asegúrate de que los entiendes antes de firmar. Ten siempre claras las limitaciones de la tarjeta y recuerda que estás escogiendo una herramienta, no buscando un beneficio inmediato por solicitarla. En todo caso, comprométete contigo mismo a usarla con responsabilidad. El simple hecho de que estés buscando información a este respecto es una buena señal. Ese es el camino. Sin ir más lejos en este blog podrás encontrar información detalla de muchas tarjetas de crédito y débito. Y si hablas inglés, también podrás acceder a información y consejos sobre economía y finanzas en getrichslowly.org.