Eres un poco radical
- 2 Comentarios
Ayer tuve una discusión con algunas personas sobre cómo me visto. “Tu ropa no es un signo de frugalidad, sino de vagancia”. “Hay ropa barata que puedes comprar, pero te da pereza”. “¿Si te pudiste librar de tus deudas en un año, cómo es que no puedes librarte de tu ropa vieja? ¡No me hagas reír!” Claro, ante este tipo de frases, no hay quién se defienda.
La verdad es que cuando dices que vas a intentar tirar tu ropa vieja en uno o dos años, hay que sincerarse y admitir que no lo tienes previsto en tu agenda.
Que se lo digan a mi madre, que cada vez que intenta tirar mi ropa, yo salgo a rescatarla y la vuelvo a poner en el armario. Y es que, por alguna razón, no soy capaz de tirar mi ropa vieja… ¡estoy tan cómoda! Lo reconozco, la cintura de mi pantalón se me cae hasta los tobillos. La camiseta que me pongo para dormir tiene agujeros. Soy consciente de que llegará un momento en que, por mucho que me empeñe, no voy a poder salvar mi ropa casera.
Hay que tener en cuenta que cuando me dedicaba a gastar como si no hubiera un mañana, mi armario estaba lleno a rebosar de ropa nueva, tanto para estar en casa como para salir de fiesta. Eso sí, desde hace unos cuatro años he pasado, no sé cómo, de ser una derrochadora a ser más tacaña que Mr. Scrooge. Comprar ropa nueva me parece un gasto excesivo, ¡es demasiado cara!
Tal vez sea el momento de equilibrar mis gastos. Tengo unos cinco o seis euros para gastar en la perfumería por compras anteriores. Puedo comprarme algunas cremitas, y hacer un presupuesto para renovar mi armario sin pasarme de rosca.
Si no lo hago, lo más posible es que pase de ser frugal a ser miserable. Y la verdad, no quiero. ¿Alguien más siente este dolor al gastar dinero, o soy yo sola?
Si te ha gustado este artículo y hablas inglés, encontrarás muchos más en getrichslowly.org.






Sexy no sé, pero cómo sí que es
He llegado a la conclusión de que si veo alguna ganga por ahí y la puedo aprovechar, lo haré, pero siempre y cuando me guste mucho y vaya a usarla (a estas alturas me imagino que no encontraré nada, así que pasaré un invierno más con lo mismo). Además eso de “comprar porque son las rebajas y hay que aprovechar” es contraproducente. Cuando llegue la primaver ya veremos…
[...] No tiro ningún calcetín hasta que no tiene un agujero. [...]