Hace algún tiempo, tracé un plan muy detallado para salir del endeudamiento, el cual ¡terminó por funcionar! Lo hice porque tenía demasiadas deudas y serios problemas financieros.
Sin embargo, ese plan no fue el primer paso. Lo primero que tuve que hacer para acabar con mis deudas fue romper mi hábito de comprar a crédito.
Si no estás dispuesto a prescindir del crédito y a gastar menos de lo que ganas cada mes, no hay ningún plan que te pueda ayudar.
Y hacer esto es mucho más difícil de lo que parece. Para muchas de las personas endeudadas, vivir por encima de sus posibilidades es un hábito. Al menos lo era para mí. No me lo pensaba dos veces a la hora de gastar pequeñas cantidades de dinero y siempre encontrar una “buena” razón para gastar cantidades mayores.
Creía que me merecía un montón de cosas materiales, y el hecho de que no tuviera dinero en ese momento para comprarlas no tenía importancia. Para eso estabas las tarjetas de crédito, ¿no?
Estaba en lo cierto en cuanto a merecer cosas buenas en mi vida, pero lo que aún no comprendía es que esas cosas buenas no se compran con tarjeta.
Vivir con menos estrés es definitivamente una de esas cosas. El estrés derivado de un trabajo que no puedes dejar porque tienes demasiadas facturas que pagar. El estrés de enfrentarse a esas mismas facturas sin tener dinero líquido disponible. El estrés que provoca el no saber si podrás pagar la renta, o la hipoteca. El estrés que nos causa tener un montón de cosas de las que no podemos disfrutar o hacernos cargo. Gastar menos de lo que se ingresa es un auténtico bálsamo antiestrés.
Reducir ese estrés mejora tu salud y tu nivel de energía. Mejora también tu actitud ante la vida, y la gente lo nota.
Cuando estaba endeudada, tenía todas las cosas materiales que me apetecían – pero eso era todo lo que tenía. Tenía que luchar para pagar la renta, estaba aterrada de que me despidieran del trabajo (y por lo tanto, siempre intentaba jugar sobre seguro), y encima odiaba mi trabajo. Eso sí, ¡tenía un montón de ropa y cachivaches electrónicos!
Todas esas cosas materiales eran, en realidad, una prisión. Me tenían secuestrada y no me permitía llevar la vida que quería.
Cuando me di cuenta de que todas esas cosas que pensaba que quería eran lo que me hacía infeliz, fue más fácil hacer los cambios necesarios. Me libré de las tarjetas de crédito, vendía algunos de mis gadgets para pagar más rápido las deudas que me agobiaban, y empecé a descubrir nuevas cosas que me gustaban.
Por lo tanto, el primer paso para salir del endeudamiento es reconocer dónde reside el verdadero problema. Viene de las cosas en las que decides gastar tu dinero – esas cosas que estás convencido de que necesitas. Esos gastos que eran la salsa de la vida son, precisamente, los que te estresan y te mantienen atrapado buscando una salida.
No necesitas tantas cosas.
Si te ha gustado este artículo y hablas inglés, encontrarás más en getrichslowly.com.
Pingback: Recuperándonos de una infidelidad financiera | Comparativa Bancos
Pingback: Experiencias de los lectores: Falta de tiempo y descontrol | Comparativa Bancos
Pingback: Necesitamos darnos un poco de margen | Comparativa Bancos
Pingback: Mirando en la dirección equivocada | Comparativa Bancos
Pingback: Dinero, estrés y salud | Comparativa Bancos
Pingback: Superando los baches del camino | Comparativa Bancos
Pingback: Decirles “no” a las tarjetas de crédito | Comparativa Bancos | Get Rich Slowly | CdB