El equilibrio entre tiempo y dinero

Hace casi dos años decidí dar el paso de dejar mi trabajo normal, el cual odiaba, con el objetivo de dedicarme por completo a mis dos grandes pasiones: escribir y traducir. Una de las cosas que más odiaba del trabajo normal era la forma en que consumía todo mi tiempo. Trabajaba unas 40 horas de media y además tenía que desplazarme en muchas ocasiones y comer fuera de casa la mayor parte del tiempo. Salía a trabajar por la mañana y llegaba a casa a la hora de acostarme para volver a empezar al día siguiente.

El salario, además, era bastante bajo, por lo que la cantidad de tiempo y esfuerzo invertido no parecía que me compensara. En realidad no estaba ganando casi nada por hora y se estaba comiendo todo mi tiempo.

La gota que colmó el vaso fue el mal ambiente laboral que se respiraba, las presiones continuas y el estado casi depresivo a lo que esto me llevó.

Mi objetivo, por tanto, era conseguir un trabajo que maximizara las ganancias por hora y que me permitiera estudiar y tener algo de tiempo libre para relajarme, cosa que en el trabajo que tenía era completamente imposible.

Al principio perdí casi la mitad de mis ingresos y rechacé varias ofertas que aparecieron por el camino, pero que no me resultaban atractivas. Aún siendo algo mejores, se parecían todas peligrosamente a mi empleo anterior en cuanto a condiciones laborales. En todas ellas probablemente ganaría un poco más de lo que ingreso en la actualidad, pero hubieran consumido todo mi tiempo, dejándome como máximo unas horas libres los fines de semana. Ya sé que la mayoría de los trabajos son así, pero mi intención era escapar de esa tiranía aunque tuviera que vivir con menos ingresos, o idear formas de obtener más sin atarme a un horario que me impidiera pasar tiempo con mi pareja, estudiar, escribir, y, en definitiva, perseguir mis sueños y mis pasiones.

La idea era conseguir un equilibrio perfecto entre tiempo y dinero, empleando la cantidad mínima de horas posibles en el trabajo y la máxima viviendo mi vida, pero ganando a la vez lo suficiente como para vivir e incluso ahorrar un poco.

Esta es mi solución, pero puede que no sea la tuya.

Es una cuestión de prioridades, y yo valoro más disponer de mi tiempo para invertirlo en lograr mis objetivos profesionales y en estar con mis seres queridos que simplemente ganar más dinero. Así que lo importante es encontrar nuestro propio equilibrio. ¿Qué es importante para ti? No hay una respuesta más correcta que otra – todos somos distintos. Si pasas un poco de tiempo determinando cuáles son tus prioridades, una gran cantidad de “decisiones difíciles” ya no serán tan difíciles.

A lo mejor tu carrera actual es tu prioridad. En ese caso, es normal que emplees toda tu energía en conseguir el éxito, y el tiempo libre intentando adquirir o mejorar habilidades que puedan ayudarte – como, por ejemplo, hablar inglés, ser más comunicativo, etc. No obstante, ten siempre presente que tener algo de tiempo libre no solo te ayuda a recargar las pilas y rebajar el estrés, sino también a mejorar tus relaciones personales y sociales.

Tal vez tu prioridad sea construir una nueva carrera, como me ocurrió a mí. En ese caso, trata tu trabajo actual como una mera inconveniencia necesaria para pagar las facturas – una plataforma financiera sobre la que construir la siguiente.

O puede que tu prioridad en estos momentos sea la familia. En ese caso tendrás que minimizar los costes personales y maximizar cada momento que pasas con ellos. Tener un horario flexible en este caso es de gran ayuda, y merece la pena ganar algo menos.

¿Cuál es la verdadera lección que podemos extraer? Pues que el tiempo es más valioso que el dinero. Ese es el auténtico secreto de las finanzas personales. Estamos constantemente vendiendo nuestro tiempo a cambio de dinero, y son nuestras prioridades las que deben indicarnos dónde poner el límite.

Por supuesto, el dinero es una necesidad, pero cuanto menos dinero necesitemos al llevar una vida frugal, más libertad tendremos para tomar decisiones sobre nuestro tiempo. Yo he decidido ganar menos para tener un horario increíblemente flexible (además de un trabajo que me gusta mucho más), y a cambio obtengo una buena cantidad de tiempo para centrarme en cosas que me importan mucho.

Vivir frugalmente ha hecho posible esta decisión. Si conseguimos vencer la necesidad de estar comprando cosas nuevas constantemente, tendremos más margen para decidir en qué queremos emplear nuestro tiempo: con nuestra familia, construyendo una carrera o escribiendo una gran novela. O, ¿por qué no?, haciendo más deporte.

Todos tenemos una cantidad limitada de tiempo en nuestra vida. Siempre podemos ganar más dinero con el sudor de nuestra frente, pero no podemos comprarnos más tiempo con él.

Si sabes inglés puedes leer más artículos como este en thesimpledollar.com.

One Response to “El equilibrio entre tiempo y dinero”

  1. ¿Cuánto vale nuestro tiempo? Reparaciones en casa | Comparativa Bancos

    [...] del hogar?Coste real de nuestro tiempo: El Salario RealHaciendo números:Eva ha hablado del equilibrio entre el tiempo y el dinero, así como del gasto por hora, y yo comentaba que invirtiendo una tarde se pueden mejorar las [...]

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